2 de febrero de 2014

Si nos hundimos, nos hundimos todos

Sería una necedad negar que en el país no hay crisis. Pero no me vengan a correr con lo que escriben el New York Times, el Wall Street Journal, o El País de España. Nosotros estamos viviendo desde adentro estos momentos de zozobra y no necesitamos que ningún corresponsal (casi siempre guiado por alguna consultora) nos diga lo que está sucediendo. Concretamente, y aún en tiempos mejores, El País tiene un ensañamiento contra la Argentina difícil de explicar. España no está pasando por su mejor momento como para mirar la paja en el ojo ajeno, me parece. Reitero, digo esto reconociendo que Argentina atraviesa una profunda crisis cuyas consecuencias podrían resultar imprevisibles. Pero es hora de que nos hagamos cargo de lo que decimos, de lo que pensamos y de lo que somos. Devaluación es devaluación, no me vengan con eufemismos. Y sería bueno que Capitanich llame a las cosas por su nombre. Lo mismo cabe para la inflación, que no se menciona en ningún lado pero está presente en el bolsillo de todos. Yo tengo la capacidad de reconocer y valorar los aciertos de este Gobierno, pero no soy incondicional ni acepto que me vendan gato por liebre. Debemos comprender que si nos hundimos, nos hundimos todos. Excepto los empresarios, claro está. Pero falta formar esa conciencia de que las soluciones no salen de una galera como si se tratasen de un truco de magia. Por otra parte, quienes se dicen "analistas políticos" si fueran tan idóneos podrían haber sido funcionarios alguna vez. Punto final.

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...