25 de noviembre de 2014

El juego del gato y el ratón

Buenas tardes! Me propuse retomar el contacto con los lectores, aprovechando que hoy tengo más tiempo disponible. Algunos amigos me preguntan por qué en mis textos hago tanta alusión a 2015, o a las elecciones. La respuesta es: porque espero que algo cambie. No me importa de qué partido político provenga el futuro Presidente, pero quienes son asiduos lectores conocen mi disconformidad con la actual gestión de Gobierno. Ya les dije 10.000 veces que "no todo está mal", y reconocí los logros y progresos concretados por los Kirchner. Pero es tiempo de decir basta. Yo no odio a una persona kirchnerista, y del mismo modo tampoco permito que lo hagan conmigo. Somos todos argentinos, dejémonos de joder. Mientras seguimos con esta suerte de Boca-River, los que manejan la guita van preparando las valijas para algún paraíso fiscal. 

No es que no "viva el presente", como algunos quizás piensen: es que tengo expectativas de ver un país donde los tres poderes funcionen como nos merecemos. Estamos en una etapa de transcisión, y hay que reconocer que desde la Casa Rosada la vienen piloteando como pueden. A pesar de los funcionarios inútiles que hay, todavía quedan tipos como el Presidente del BCRA que tiene alguna remota idea de cómo funciona la cosa. Logró bajar el dólar "blue", y consiguientemente, la especulación. Logró recuperar un poco de las reservas del BCRA, que venían en caída libre. Vanoli se reunió con las autoridades de principales bancos del país para dar un claro mensaje: no habrá una devaluación brusca del peso. Por eso sostengo que, a pesar de todo, hay tipos que vale la pena tener en cualquier Gobierno, porque demuestran que saben lo que están haciendo. Un ejemplo de ello es caundo Duhalde, en su breve presidencia, convocó como Ministro de Defensa al radical Horacio Jaunarena, un hombre que sabe muchísimo. Ojalá algún día aprendamos que no importa de dónde venís, sino cuánto sabés. Punto final.

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...