26 de abril de 2016

Los bolsillos vacíos


Si no llegar a fin de mes ya es preocupante, más aún es el hecho de no saber por cuánto tiempo esto seguirá siendo así. Uno tiene la esperanza, la ilusión intacta, pero necesitamos alimentar nuestros deseos con hechos concretos. Este otoño/invierno viene bravo, y las facturas de gas registrarán un notable incremento. Si ya alquilar una casa es costoso, ni qué pensar en los servicios esenciales. No me interesa quién o qué Gobierno nos llevó a esta situación, porque con saberlo no cambiamos nada. Lo que realmente quiero es que podamos mejorar nuestra calidad de vida, no tener que vivir el "dia a día", poder pensar a largo plazo, progresar, tener un futuro más previsible, porque no vinimos a este mundo para sufrir y renegar todo el tiempo, o a pagar cuentas por cosas que no hicimos. 

Aún las personas más optimistas que suelo hablar coinciden en que el momento que atraviesa el país no es el mejor, y ya poco importa cuánto tuvo que ver Cristina en esto. La gente necesita vivir mejor aquí y ahora, los 12 años de kirchnerismo ya pasaron, y es el tiempo de la reactivación. Es positivo haber salido del default y pagarles a los fondos buitre, pero el ciudadano común no ve un progreso en su calidad de vida porque eso haya sucedido. Le es indiferente, porque percibe que para los políticos él es indiferente. Vale decir que no les importamos un carajo, ni ahora ni nunca, ni a los que se fueron ni a los que están, siempre fuimos un número, siempre nos prometieron una mejor educación, vivienda, cloacas, y resulta que pasan los años y todo sigue igual, sin un mango en el bolsillo. Por lo general, hay dos años de gestión buenos y después comienzan a currar. No dura mucho más el período de bonanza en la Argentina. Y los que nos quisieron sacar del pozo, nos hundieron más. Porque ya está todo inventado, la economía es la misma desde hace 300 años, y las "recetas" que se aplican son siempre las mismas, parche sobre parche, hasta que un buen día reviente todo y haya que empezar desde cero, como ya nos tocó. La realidad es que vivimos en un país con extraordinarias oportunidades de crecimiento, desaprovechadas una y otra vez por una dirigencia que sólo se dedicó a cuidar su quintita. Muchos se enojaron cuando comparé a Macri con De la Rúa, aunque aclaré que no eran iguales y expliqué bien a qué me refería, principalmente a que ambos llegaron al poder con el país en recesión. Hoy digo que Macri tiene la oportunidad de demostrar que no es un "facho" o un neoliberal, sino un Presidente más de un país subdesarrollado, que  nunca termina de desarrollarse, y aunque lo han querido hundir, de milagro no han podido hacerlo. Punto final.

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