3 de abril de 2016

Ser mejores personas


Nosotros no podemos modificar la situación del país, que a mi entender, no es muy alentadora. Pero sí podemos tratar de ser mejores personas, de estar más unidos, de fortalecer vínculos. Tenemos la oportunidad de demostrar que todos estos años de democracia no han sido en vano, y que nos cabe una responsabilidad como ciudadanos. Todos somos vecinos de Lobos, pero veo a una ciudad que sólo para determinadas ocasiones se cohesiona, se muestra unida. Y sigue el chusmerío, la estupidez, el mirar al otro por arriba del hombro como si fuera menos que el resto. Todos somos iguales, no somos huéspedes de un hotel, sino habitantes de un pueblo que alguna vez fue próspero y hoy está intentando salir adelante. Es cierto que con buena voluntad no alcanza: en la sociedad capitalista, hacen falta billetes. Y no es algo que abunde, precisamente. 

Pero no quiero desviar el foco de atención de este texto: mejorar nosotros, no esperar que los demás lo hagan. Hay actitudes que irritan y ofenden, y hay gente que va por la vida como si nada maltratando a cualquiera que se les cruce. ¿Qué es esto, señores? Todos merecemos respeto, y si hay una diferencia o un malentendido, se conversa y se resuelve. Desde que tengo uso de razón, los políticos han hecho un llamado a "la unión nacional". Pero en los hechos, ésta nunca se consumó. Vivimos en el mismo país, en la misma ciudad, pero nos importa muy poco lo que le pasa al otro. De vez en cuando hay personas de bien que se movilizan por causas solidarias, pero no es lo habitual. Y ser solidario, como dije más de una vez, no es sólo donar dinero, o un alimento. Es tener buena predisposición y actitud en el trato diario, no tener que soportar empleados públicos inútiles y maleducados, ni la burocracia de llenar formularios o papeles, porque la gente ya tiene bastantes cosas de qué ocuparse como para que le generen una preocupación extra. Tenemos que recuperar la tranquilidad de vivir, de ver crecer a nuestros hijos, de compartir unos mates, y pensar en lo posible, en lo concreto, no ser tan rebuscados o retorcidos, no irnos por las ramas con utopías o ilusiones. Y lo que es fundamental, no desentendernos de nuestra responsabilidad ciudadana, de votar y elegir a quienes nos gobiernan, y si en este momento las cosas no pintan para nada bien, hacernos cargo si es que votamos a tal o cual candidato. Punto final.

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...