23 de septiembre de 2019

Parado en el medio de la vida

Pocos lo saben, pero durante dos años yo cursé el Profesorado de Psicología, hasta que por razones de fuerza mayor no pude continuar. Pero me llevo lo bueno, rescato todo lo que aprendí y el nivel de exigencia que nos inculcaban. Quizás por eso, cuando hay situaciones que no puedo resolver por mí mismo, voy a hacer terapia. El psicoanálisis no me convenció, la sesiones transcurrían sin que yo pudiera obtener las respuestas o las herramientas que necesitaba. Cuesta mucho dar con un buen profesional. Luego hice una terapia convencional, y me ayudó muchísimo para afrontar problemas que me provocaban ansiedad o irritación. Recomiendo la terapia para todas aquellas personas que deseen invertir en sí mismas y en su relación con el entorno. En principio, porque aprendés a ver las cosas de otra manera, lográs modificar conductas o hábitos nocivos, y lográs una buena química (que en realidad se llama transferencia) con el psicólogo/a. Los resultados no son inmediatos, y nadie te enseña cómo vivir, de manera que tenés que jugártela solo porque un sesión dura 40 minutos y después la vida sigue hasta el próximo encuentro. 

Pensamientos que te agobian como un autocastigo, dificultades para encontrar el rumbo a tus proyectos... todo se puede resolver. Pero como mencioné antes, no es la panacea. Hay que poner mucho h... para que la cosa funcione, y comprometerse si es que estás haciendo un tratamiento. Descubrir el potencial que tenés es fascinante, todos tenemos algo que estamos en condiciones de hacer pero nos sentimos "bloqueados" infinidad de veces. 

Reflexiono sobre esto mientras tomo los últimos mates del día, me preparo para la cena y luego me dispondré a descansar, con la tranquilidad de que todo pasa, lo malo y lo bueno, haciendo foco en todo lo que he conseguido en la vida y lo que todavía me queda por lograr. Todo lo que quedó en el camino y que antes de que envejezca espero concretar.  Punto final. 

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