28 de mayo de 2020

Irresponsables, inútiles...¿y corruptos?

Hoy (miércoles), fue una jornada bastante ajetreada en Lobos, por razones obvias: un segundo caso de Coronavirus positivo desde que empezó la pandemia, que puso en vilo a la comunidad. Ante todo es necesario que las autoridades municipales brinden las explicaciones pertinentes y nos digan cómo es posible que haya ingresado un grupo de personas de Buenos Aires, siendo que se jactan tanto del control de los accesos. Y si viajaron por un servicio de combis, ¿Cómo consiguieron el permiso de circulación, o ni siquiera se los solicitaron antes de subirse para emprender el viaje a Lobos? Hay que empezar a atar cabos, a analizar todos y cada uno de los "errores no forzados" que trajeron este triste desenlace. Lo que pasa es que fue tan torpe y burdo lo que pasó, que James Bond se haría un festín. 

Por supuesto, es muy probable que la señora internada en el Hospital pueda recuperarse y volver a hacer su vida normal. Hoy por hoy, eso es lo que más importa. 

Reunir a familiares y amigos en ceremonias fúnebres, como velatorios, está prohibido en virtud del protocolo vigente. Solo puede haber un grupo reducido de allegados al difunto ¿A quién se le "escapó la tortuga", nadie vio nada? ¿O es que alguno se quedó con un vuelto? No jodamos, una aglomeración de 70 personas o más, cuando la ciudad está desierta, no pasa desapercibida y le llama la atención a cualquier vecino. Con los hechos consumados, todo lo que se pudiera haber hecho para evitar este desmadre se torna redundante. Volviendo al párrafo anterior, si los dueños de las combis no instruyen a sus empleados de exigir el permiso de circulación, son unos irresponsables, y varias calificativos más que prefiero no mencionar (quiero creer que no es así). Qué increíble, 70 monos reunidos en el mismo lugar, sin que les importe un carajo del resto, es decir, de los que tratamos de respetar todas las medidas de salubridad. 

No hace falta ser muy perspicaz como para pensar en un contagio cuando sucede algo así, un zafarrancho semejante. Y demos gracias de que hasta el momento hubo un solo caso positivo, porque si esta gente vino de Buenos Aires (más alguno de Roque Pérez), es evidente que estuvo en nuestra ciudad como pancho por su casa sin ningún tipo de controles de los que tanto se jactan en los pasillos del Municipio. Después de esto, ¿Con qué autoridad la Policía o sus efectivos se las darán de muchachos rudos? Los canas hacen los controles siempre en la misma esquina del centro, como si no hubiera cientos de calles de la periferia para pasar inadvertido. Una vez, antes del 20 de abril, me pararon de mala manera para decirme por qué no llevaba el barbijo puesto, les expliqué que recién a partir de esa fecha iba a ser obligatorio en la Provincia, no antes. Pero no entendieron, o no quisieron entender. 

Señores, la pifiaron mal, del primero al último, por eso acá esto tiene que decantar como un efecto dominó y aplicar sanciones ejemplares, que caigan todos los que tienen que caer. Si son incompetentes, hágannos un favor y renuncien, y consíganse un trabajo que puedan desempeñar con idoneidad. No podemos volver a foja cero por la caradurez de un grupo de pelotudos. Un fallecimiento siempre constituye una situación traumática y lamentable, pero mucha gente que perdió a un familiar en esta cuarentena optó por no hacer velatorio alguno, y transitar el duelo de la pérdida desde otro lugar. Ojalá hubiera un poco más de empatía, porque si esto sigue así no vamos a salir adelante nunca. Se les saltó la térmica, a más de uno, y si al menos se reconociera el error, lo podría tomar como un gesto loable.  Punto final. 

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