2 de junio de 2013

No mirar hacia atrás

Domingo por la noche, con frío. Entramos en el segundo semestre del año. Por el momento no quiero hacer ningún "balance" de los 6 meses transcurridos, creo que de poco serviría hacerlo. Pienso que cuando uno mira demasiado hacia atrás, no presta atención a lo que está por venir. Me siento raro escribiendo algo así, porque mi mente atesora muchos recuerdos y a menudo ellos sobrevienen sin que yo lo desee, simplemente aparecen. Sin embargo, con el tiempo comprendí que hay etapas que no van a volver, personas que no van a estar en mi vida (para bien o para mal), noches de distensión que se esfumaron entre vasos de cerveza y rock a todo volumen en el viejo Bar de La Porteña. Yo cambié, la gente que me rodeaba en aquel tiempo también lo hizo, y uno ya no siente el mismo placer que antes por determinadas cosas. Hace mucho que no voy al boliche y no tengo intenciones de hacerlo: me acuesto temprano los fines de semana a menos que surja algún plan para comer una pizza con amigos, o ver una película en DVD. Aprendí a aceptar el paso de los años, no quiero convertirme en un adulto patético rodeado de pendejos que se la pasan entretenidos con Facebook y Twitter, con el celular como si fuera un brazo más. No estoy menospreciando a los adolescentes, porque yo supe serlo y hacía boludeces propias de esa edad. Lo que quiero decir es que mis intereses son otros. Las redes sociales, tal como reza su nombre, permiten contactarnos con personas que resultan de nuestro interés. Pero permanecer varias horas pendiente de un "me gusta" o "like" en el famoso FB, me parece enfermizo.
En síntesis, les diré que trato de adaptarme a la edad que tengo pero sin dejar que eso me condicione. Mientras tenga fuerzas y entusiasmo, seguiré haciendo lo que me gusta. He notado que a muchas personas les cuesta encontrar un equilibrio entre su envejecimiento y sus deseos de cumplir con algún sueño frustrado de juventud. "Nunca es tarde" es una frase bonita, nada más. A veces la vida nos sorprende cuando llegamos demasiado tarde para darnos una oportunidad a nosotros mismos. Punto final.  

Disco recomendado del día: The Beatles, "Let It Be" (1970, Apple/EMI)

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