12 de octubre de 2014

El gran Michael Jackson

Espléndida tarde de domingo en la ciudad. Recién duchado y afeitado, me siento de buen semblante, cosa poco frecuente en mí que soy bastante renegado. Estoy escuchando el último disco de Bruce Springsteen, "High Hopes" el cual en realidad contiene reversiones de temas ya grabados en otros álbumes, y nuevas canciones con el aporte del virtuoso guitarrista Tom Morello. Y por supuesto, el nuevo disco póstumo de Michael Jackson, "Xscape", que logra el espíritu de mantener viva la esencia del Rey del Pop.  Muy buenos arreglos, mucha dosis de funk, R&B, soul, y todas esas cosas que me gustan cuando me dispongo a escuchar un disquito. Las vertientes más ricas de la música popular de EE. UU. tienen raíces afroamericanas, fueron los negros quienes nos enriquecieron con el blues, el jazz, el funk, y otros géneros que acabo de mencionar más arriba. Ignorados, marginados, estigmatizados (sobre todo en la década del '60), los negros aportaron a EE. UU. el legado musical más importante del siglo XX, que quedará para la posteridad. Y me da por las bolas cuando se meten con MJ, mi ídolo máximo (dentro de la música popular). Podrán decir que cambió su fisonomía y cambió el color de su piel, que fue un presunto pedófilo, y todo lo que quieran, pero el tipo fue extremadamente talentoso. Y hasta el día de hoy, desde aquel 25 de junio de 2009 en que nos dijo adiós, no ha aparecido nadie que lo pueda despojar del trono de "Rey del Pop". 

Jackson fue un artista sin igual, el mejor de su generación, obsesivo al punto de grabar casi 50 tomas en el estudio hasta lograr la "canción ideal" para sus oídos. Es por ello que en los próximos años probablemente aparecerán otros discos póstumos de Michael, porque al ser tan prolífico grabando material que nunca fue lanzado por la discográfica durante su vida, los buitres (no confundir con "fondos buitre") tendrán para hacerse un "festín" y seguir lucrando con aquel niño que, a fines de los '60, cantaba "I'll be there", o "I want you back". Punto final.

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...