19 de diciembre de 2014

El inexorable paso del tiempo


Hola amigos, hace unos cuantos días que no publico un nuevo post, y no tengo otra excusa que no sea la haraganería o la pereza. Si bien trabajo todos los días, podría haberme hecho un "tiempito" para actualizar el blog. Pensaba en el año próximo, y en lo choto que es envejecer. Yo ya tengo 35 años, y si bien todavía soy joven, es natural que haya dejado de hacer muchas cosas de mi adolescencia. Algunos le llaman "madurar", yo lo llamo adaptarse a la edad que tenés. Podés hacer lo que quieras, tratando siempre de evitar el ridículo. Y no hay peor cosa que no asumir tu edad y seguir creyéndote que sos un pendejo. ¿Me agarrará la "crisis de los 40"? Todavía faltan unos años para eso, y no sé en qué situación me voy a encontrar. Ya sería pensar en un largo plazo, y trato de evitarlo. 

Me gustaría creer que 2015 será mejor en el plano político-institucional, y como ya tengo varios años, no me sorprenderán en absoluto los anuncios electoralistas, tanto del oficialismo como de la oposición. Los políticos piden que la ciudadanía recupere la confianza en ellos, pero hasta el momento poco han hecho para que así sea. Seguramente, las internas van a estar a la orden del día, y el "portazo" que pegó Carrió al frente UNEN para tejer una alianza con Macri habla a la claras de la desesperación por encontrar un "salvavidas" el año que viene. Pero dejemos todo eso de lado, aunque sea por un momento. Levantemos las copas y brindemos por un año mejor. Punto final.

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...