26 de marzo de 2015

Atrévase a soñar

Muchas veces la gente que va a la agencia de Quiniela se ilusiona con el hecho de que puede ganar más de lo que apostó. En realidad, es bastante obvio lo que acabo de decir: ¿Acaso alguien juega para perder? Pues sí: hay gente lo hace casi sin darse cuenta. Parece increíble, pero hace todo lo posible para que le vaya mal en la vida. Y peor aún, en muchos casos hacen daño a sus seres queridos, que se sienten preocupados por esa situación.

Jugar para perder es no tener esperanza en nada. Es no tener razón para creer en que algo bueno está por venir, por lo tanto, todo te da igual. A veces, se sustenta en pensar que todo el mundo está en contra tuyo y que el dueño de la verdad sos vos. 

Lo peor de todo, es que es un acto autodestructivo. Estamos atravesando momentos en que mucha tiene la sensación que ya no vale la pena luchar por nada, y en suponer que con lo que hiciste es suficiente. Es posible que hayas concretado muchos logros, pero nadie te va a dar una medalla por ello, por haber sido exitoso (o no) en la vida

Por eso debés saber que ningún político o líder mesiánico a va ir a golpearte la puerta de tu casa para decirte qué tenés que hacer con tu vida. Ni siquiera en la campaña política, porque lo que los objetivos que se persiguen en esos casos son otros. Sos vos quien tenés que decidir. Seguramente no tendrás muchas opciones a tu alcance, y te encontrarás entre la espada y la pared. Pero vas a tener que elegir. Porque la vida consiste en tomar decisiones todo el tiempo. 

Por último, jugar para perder te lleva a perder el entusiasmo por las cosas que antes te gustaba hacer. Ver una película, tomar una cerveza, leer un libro o lo que sea. Tenés que saber que vos estás siendo tu propio enemigo si no actuás de una vez. Si no te "activás", como se acostumbra decir ahora. Al principio te va a costar empezar de nuevo, pero tenés dos opciones: o salís a la calle a empaparte de la realidad, o te quedás encerrado entre cuatro paredes. Una vez más, la decisión es tuya.

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...