18 de marzo de 2015

Jugando a las figuritas


Miércoles por la noche en la ciudad. Por fin, hoy pude dormir una siesta plácidamente, y sentir ese descanso reparador, que no siempre se logra al conciliar el sueño. Estaba pensando en qué nos espera como país, porque aunque querramos disimularlo, las elecciones están a la vuelta de la esquina. Sinceramente, a esta altura de los acontecimientos y tras la bochornosa Convención de la UCR en Entre Ríos, sólo espero que aquel que resulte favorecido en la urnas, haga lo que corresponda. Como ya dije mil veces, nunca dejé de reconocer los logros de este gobierno K, pero que es tiempo de un cambio. No sólo de figurita, sino también del modo de entender la política. 

Hoy, cualquier pelotudo puede construir su campaña por Facebook o Twitter, lo cual era totalmente impensado en 1983, con aquellos encendidos discursos de Raúl Alfonsín e Italo Luder. Por lo mencionar al "Menemóvil", un ómnibus que recorrió todo el país llevando a bordo a un pintoresco caudillo riojano de frondosas patillas. Pero lo que no se ha perdido, es el contacto con la gente. No sé cuánta gente conoce a Macri en el Chaco o en Formosa. Lo mismo podría decirse de Massa. Y de Ernesto Sanz, directamente ni hablar. Casi nadie sabe quién es, y además es un tipo tan poco carismático, que no le auguro un buen resultado. Es que la UCR no tiene un candidato con vocación de liderazgo, desde hace ya varios años. Y le va a costar mucho recuperarse de la pésima imagen que dejó en la sociedad la debacle de 2001. Es un partido que todavía tiene peso por su estructura, porque tiene presencia en toda la Argentina, pero no mucho más. El Radicalismo tuvo una vertiente progresista muy interesante que encarnó Alfonsín con el movimiento Renovación y Cambio, y que sedujo al electorado independiente. Sobre todo, porque tuvo una política de Derechos Humanos firme, sin demagogia, y buscando garantizar el bienestar de todos los argentinos en ese escenario post-dictadura. Pero el problema con los radicales son las "internas": resultan incapaces para encolumnarse detrás de un líder o conductor, siempre le buscan el pelo al huevo.

 No creo que haya sorpresas en octubre: el próximo Presidente será Scioli o Randazzo. Punto final.

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...