21 de junio de 2018

El periodismo es verdad, no es rumor


En el ejercicio del periodismo, se pueden cometen errores, como en toda profesión. En el mayor de los casos, son imprecisiones que se dan en  los datos que se vuelcan en las notas, para poder publicarla antes que otros medios. Pero nunca se puede caer en la infamia o en la calumnia, en la falsa imputación de un delito. Aunque tengamos sospechas de un manejo espurio que involucra a un funcionario, si no tenemos pruebas, estamos expuestos a una acción judicial en nuestra contra, que nos puede obligar a retractarnos o a tener que pagar una suma de dinero por daño moral. En los años que llevo dedicándome a esto, nunca me pasó recibir carta documento alguna, ni exponerme innecesariamente a esas situaciones. Eso no significa ser tibio o no “jugársela”. La sociedad demanda demasiado al periodismo en la búsqueda por la verdad o esclarecimiento, pero las acciones judiciales recaen en última instancia sobre el editor responsable, no sobre los lectores. Guiarse por un rumor, sobre todo en un pueblo chico como el nuestro, es peligroso e irresponsable. Hay que ir directamente a las fuentes para constatarlo.

A veces pienso que este Ejecutivo Municipal tiene poca vocación de diálogo, a excepción de las conferencias de prensa donde se hacen anuncios que ya fueron pautados con anterioridad. Por supuesto que toda información es valiosa si redunda en el beneficio de la población, pero este Intendente no es tan accesible como su antecesor, al menos desde mi experiencia, lo digo porque solicitar una entrevista con él no es tarea fácil. Con Sobrero, que puede tener defectos y virtudes, no había que pedir audiencia, se lo podía consultar sobre cualquier tema, inclusive fuera del Palacio Municipal. Cuando no se reciben respuestas de los funcionarios, o responden lo que ellos quieren, se alimentan los rumores.

Por otra parte, el discurso que brindó el Intendente Etcheverry en ocasión del desfile de Lobos fue excesivamente largo y sacado de contexto. No es momento para hablar de “la herencia recibida”, o del kirchnerismo, cuando el momento de gobernar es aquí y ahora. Al común de la gente poco le importa cómo los K dejaron el país o la Provincia, lo que realmente le preocupa es cómo las actuales autoridades, es sus distintos estamentos, le están haciendo frente a la crisis. Negar la crisis es como tapar el sol con una mano, una insensatez. Pedirle a la gente “paciencia”, cuando se la está pasando muy mal por la caída de las ventas y el consumo, no parece ser lo más adecuado. Y la ciudadanía tiene memoria para saber por qué estamos así, no hace falta que nadie se lo recuerde con palabras altisonantes. Podemos coincidir en lo que dejaron “los K”, pero ahora el Presidente es Macri y es él quien debe decidir por todos los argentinos el rumbo a seguir. En lugar de hablar de Lobos, se perdió tiempo recitando un discurso ambiguo sobre la situación preexistente. Ya tenemos el diagnóstico, lo que necesitamos ahora es la cura, o el antídoto. Punto final.

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