25 de septiembre de 2014

Fito Páez se reinventa a sí mismo

Estoy escuchando "Rock and Roll Revolution", el último disco de Fito Páez. Es un esfuerzo artístico aceptable. Tal vez sea su mejor versión de los últimos 10 o 15 años. Por fin se acordó de componer canciones con esa capacidad que siempre tuvo, de ser un agudo observador de la realidad , de las emociones y de las relaciones de pareja. Alguien podrá pensar que el público le exige mucho, pero lo cierto es que este nuevo álbum es difícil de calificar. Yo le daría un 7, no más. Pero hay que comprender que su poder de convocatoria disminuyó, y también el interés de sus seguidores.  Pero no seamos tan pesismistas: Yo ya me había resignado a que se hubiera convertido en un músico mediocre, y pese a ello Fito volvió a sorprender, con este disco que está dedicado a Charly García. Precisamente, una de las cosas que rescato del rosarino es que siempre se preocupó por cuidar, por "cuidar", al señor Say No More de las críticas malintencionadas. Mientras redacto estas líneas, estoy tomando un té de boldo que, dicen los que saben, tiene propiedades digestivas. 

Desde hace un tiempo, trato de no tomar nada que contenga cafeína, aunque una taza de café en una noche fría de invierno es casi irresistible. Mi sobrinito está aquí conmigo, va a cumplir 3 años, y es increíble lo rápido que crecen los niños, tanto en su contextura física como en su capacidad cognitiva. Pero, me parece que me fui de tema, dado que comencé hablando de Fito Páez. 

Hoy, la Argentina vive "en tiempo de descuento". Para el imaginario colectivo, no estamos viviendo en 2014, sino en 2015. Y la pregunta es cómo llegaremos. El panorama no parece muy alentador, por cierto, y no quiero abrumar a los lectores con las noticias que ven a diario por TV. Todo es tan chato, tan berreta, tan grasa y tan trucho en la televisión argentina, que aquella persona que sólo pueda ver  los canales de aire debe estar al borde del colapso. Y hablando de colapso, a veces me pregunto cómo terminará todo. ¿Saqueos de nuevo? ¿Megadevaluación? ¿El dólar por las nubes? En fin, mejor no hablar de ciertas cosas. Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...