23 de febrero de 2016

Vivir de glorias pasadas

"Vivir de glorias pasadas" no es bueno. Pero tampoco ayuda negar lo que fuiste o hiciste. En el caso de la Argentina, no sé si hay una grieta como algunos le llaman, lo que sí puedo afirmar es que hay una división en la sociedad que costará mucho tiempo enmendar. Ni TN ni Clarín son tus enemigos, podés verlos o no, vos elegís. Son medios de comunicación que pueden tener una determinada línea editorial, del mismo modo que la tienen los canales de noticias kirchneristas C5N o CN23. Lo que está en juego es tu capacidad de discernir, si te están mintiendo o diciendo la verdad. "Demonizar" al Gobierno resulta muy fácil, más aún con el mérito de su propia torpeza, pero flaco favor le hace para resolver los problemas. Los que aparecen todo el tiempo en la tele y juran no haber votado a Macri, que expliquen qué hubieran hecho ellos, y de qué manera. Lo que rescato es que hay gente que admite haberlo votado, pero que se siente desilusionada, desencantada. Eso es válido. 
Podemos decir que el Presidente es neoliberal o que es "de derecha", pero ¿de qué sirve? ¿cambia en algo recurrir siempre a esa adjetivación excesiva? Hay problemas urgentes por resolver, y se supone que cualquier ciudadano bien informado sabía quien era Macri antes de meter el sobrecito en la urna. Ahora ya está, así funciona la democracia, si no nos convence la gestión le pegamos una patada en el culo dentro de cuatro años. Pero ganó la elección de un modo inobjetable y es él quien hasta 2019 maneja el timón. El malhumor social es creciente, y justificado, porque la economía no repunta, la inflación no da tregua, y hasta los opinólogos más moderados están mostrando preocupación ante lo que está sucediendo.

Ahora el debate gira en torno a la represión. Hay que reprimir de un modo legal, conforme la Constitución y las leyes, cuando 20 o 30 tipos cortan una autopista y perjudican a quienes van circulando en su auto. Ya llevamos varios años de democracia, y ha llegado el momento de pensar en todos los sectores y estratos sociales, porque la protesta se puede canalizar por otra vía. Es tan legítimo un piquete de vecinos que hace días que están sin luz, como el reclamo que hicieron en febrero los trabajadores de Cresta Roja. Lo que pasa es que venimos de 12 años desquiciados, en los cuales se tergiversó todo, y empezamos a aceptar como normales o cotidianas, cosas que no deberían serlo. La "inclusión", en los hechos, se dio para quienes compraron un relato vacío como si fuera verdadero. No estoy diciendo que todo lo que sucedió durante los años K sea negativo, pero se generó una pelea estéril, un agotamiento de la sociedad, una situación de desgaste, y lo insólito empezó a tomarse como normal. 

Por eso, considero que debemos comenzar a dejar de lado el discurso progresista que tan bien nos queda a todos y tomar el toro por las astas, pero no con un tarifazo descomunal como el que implementaron para la luz y el gas. Quizás estemos pagando los platos rotos de 12 años de despilfarro y corrupción, o quizás estos señores que nos gobiernan no tengan la menor sensibilidad social. Esto último es importante, porque da la sensación de que llegan siempre tarde a todo, les falta capacidad de reacción, hasta para negociar con la oposición. 

Así las cosas, el escenario no parece muy alentador, pero me gustaría que por una vez en la vida podamos percibir que alguien piensa en nosotros, que no somos un número, que somos argentinos de distintas clases sociales. Claro está que los más pudientes ni se enterarán de que hay crisis, porque siempre caen bien parados de cualquier descalabro económico. Punto final.

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...