5 de junio de 2016

Detrás de la trinchera

De nada sirven las frases de libro, los discursos de barricada, y ese empecinamiento por querer sonar convincente con argumentos que no lo son de ningún modo. El diario económico más influyente del país, El Cronista Comercial, considera que la tan ansiada recuperación del "segundo semestre" es algo totalmente ilusorio y todo parece indicar que será así. Es que, aunque la inflación crezca a un ritmo más lento, no se vislumbra la creación de nuevos puestos de trabajo. El sector privado no puede absorber la cantidad de despidos que se produjeron en la administración pública. Además, si buena parte de esos cesanteados eran ineficientes o "ñoquis" como los calificó el Gobierno, ¿quién los va a a querer contratar?

La situación de las empresas e industrias es compleja, y lo irónico es que el país está gobernado por ex empresarios o industriales. Gente que -uno supone- conoce el meollo del asunto. Y para no ser reiterativos con los tarifazos, podemos decir que se requieren políticas que incentiven la contratación de personal, que los discapacitados también puedan insertarse laboralmente porque es un derecho universal, hace falta hurgar en las razones que han llevado al país a la recesión. Si se quiere, podemos ser optimistas y esperar una recuperación de la economía, el tema es qué hacemos en el "mientras tanto". Y cuando las necesidades urgen, comienzan los problemas. Porque hay que abastecer a los hospitales públicos, a los comedores escolares, a los centros universitarios, y esa plata debe salir de algún lado. No se pueden negociar estos ejes de discusión, ni echar mano al viejo recurso de la "herencia recibida". Tuvimos 12 años en los que hubo toda clase de despropósitos y atropellos, mentiras, corrupción, disparates para entretener a "la gilada", pero es momento de dar vuelta de página y pensar qué se puede hacer hoy en lugar de pensar qué fue lo que no se hizo antes. Es entonces como vivimos escondidos detrás de la trinchera, agazapados, esperando que el Ministro o funcionario de turno se acuerde de que existimos como ciudadanos. Hoy no vivimos con miedo a la "grieta" o a la "batalla cultural", pero sí con miedo de no saber cómo darle un tiempo prudencial a un Gobierno que tomó decisiones apresuradas e impopulares, y que más allá de que fueran necesarias, podrían haberse evaluado mejor. Si el objetivo era la quita de subsidios, ésta se podría haber hecho de un modo gradual, preservando la tarifa subsidiada para los sectores más desprotegidos. Pero ahora ya está, sólo nos queda racionalizar el uso de la luz y el gas y esperar que alguien aporte una dosis de razón en medio de tanto desconcierto. Punto final. 

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...