8 de enero de 2018

Diferenciar lo público de lo privado


Soy bastante respetuoso de la vida privada de los demás, quizás por eso exijo que hagan lo mismo conmigo. Digo esto, porque de vez en cuando, uno recibe videos de "vecinos de Lobos" teniendo sexo con personas que no son su pareja, o en situaciones comprometidas. Realmente ese tipo de material no me interesa, y verlo, es una mezcla de morbo y voyeurismo estúpido. A esos videos, los borro de mi celular y no los comparto con nadie. Si se viraliza, no es culpa mía. Jamás publicaría un rumor que puede resultar agraviante para una persona, excepto que se trate de un delito y que tenga las pruebas necesarias, y en tal caso las pondría a disposición de la Justicia. No seamos ingenuos, vivimos en un pueblo chico y estas cosas suelen suceder, además los periodistas tenemos "cuatro orejas", dos para cosas realmente importantes y que merece la pena publicar, y las otras dos para el chusmerío barato y la gansada. Para ser claro: lo que cada uno haga de su vida, en la medida de que no me afecte y no resulte un delito, no me importa. Solamente me importaría si fuera un amigo o un ser querido, y si eso ocurre, lo hablaría personalmente, puertas adentro. Los trapos sucios se lavan en casa. 

Lo que se denomina "psicología de rumor" (pueden buscarlo en Google), es un fenómeno al cual estamos más expuestos en pueblos con pocos habitantes. Yo hace 15 años que me dedico a la profesión, he logrado conocer bastante gente, y los rumores sobre mi persona (si es que los hay) corren por cuenta de quien lo dijo, yo no me puedo hacer cargo de lo que un tercero piense de mí, que probablemente me vio una o dos veces y se cree con la autoridad para hablar. 

Debemos aprender a separar, de una vez por todas, lo público de lo privado. Yo tengo una vida pública, como cualquiera, y tengo una privada, que es lo que hago en mi casa, y mientras no perjudique a nadie, no tienen derecho a hacerme ningún reclamo. Ello hace también a la buena convivencia, a no estar pendientes del otro, ni vivir de la vida ajena. Muchas veces, el rumor se alimenta del prejuicio. Pero cuando te das la oportunidad de conocer realmente a esa persona, comprendés que era sólo eso: un prejuicio estúpido, alimentado por gente que no tiene otra cosa mejor que hacer. 

La hipocresía, en parte, sería desestimar todo esto, engañarnos a nosotros mismos, y pensar que no es cierto, o que no lo hacemos. Para conocer boludeces de la vida privada, basta y sobra con los programa de chimentos que inundan la TV a toda hora. Con personajes que son calificados de "mediáticos", porque están en todos los canales. 

Es una cuestión elemental, de respeto y cuidado al semejante. Al menos yo lo entiendo de ese modo, y es la manera de trabajar que adopté durante toda mi vida. Me pueden contar mil cosas de Fulano: que le pega a la mujer, que tiene amantes, que consume drogas...pero es su vida privada, y yo no soy nadie para juzgar. Hay que dejar de mirar la paja en el ojo ajeno, y ver la viga en el propio, ¿no? Punto final.

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