26 de octubre de 2019

Crónica de un día distinto

Sábado con tormenta en la ciudad. Hoy me propuse tener un buen día, y creo que lo logré. Porque en definitiva, mucho depende de nosotros. Me levanté a una hora razonable, tomé unos mates, me puse a escribir una nota que tenía pendiente...después del almuerzo se cortó la luz, no había demasiado por hacer, de manera que dormí una siesta reparadora. La verdad es que me hacía falta, venía de muchos días de estrés, masticando bronca. Recuperé las energías, luego de varias noches de mal dormir porque me agobiaban los problemas y me enroscaba en ello más de lo aconsejable. Hay muchas cosas que en lo cotidiano no tenemos en cuenta. Disfrutar de la comida casera de mi vieja no tiene precio, recorrer los párrafos olvidados de un libro, tomar un café, o todo aquello que ustedes implementen en sus vidas. Existen momentos que nos provocan un shock emocional, sentimos que no hay salida,  y probablemente no la haya. En esos casos hacer terapia siempre es un alivio, si lográs dar con el profesional adecuado. Hoy en día existen varias terapias complementarias para alcanzar la plenitud, aunque yo me inclino por la psicología. Es rigurosamente cierto que si andás mal del bocho, el cuerpo te pasa factura. Mente sana en cuerpo sano.

Siento que hoy fue un día provechoso para mí, porque si bien no hice ninguna proeza o algo extraordinario, conseguí la estabilidad emocional que necesitaba y que, de no tenerla, nos lleva a tomar pésimas decisiones, porque estamos actuando bajo presión y ello nos nubla la razón. Hay mucho por mejorar, pero lo más importante es hacerte cargo de tu propia vida. Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...