8 de julio de 2015

Las cosas que se hicieron bien

Miércoles por la mañana. Tuve que hace un "impasse" en el blog debido a la intensa actividad política que se está dando. El motivo, obviamente es que estamos a casi un mes de las PASO y todos los candidatos quieren poner "un huevo en cada canasta". Yo ya tengo casi decidido mi voto, por supuesto de ninguna manera lo haré público. Sólo espero que los candidatos que elija no me defrauden del mismo modo que lo han hecho todos los anteriores a lo que he votado. 

Este post, para quienes me conocen, quizás resulte atípico. Pero antes de que la "era cristinista" termine, me propuse hacer un repaso de aquellas medidas o decisiones de la Presidenta que considero positivas. Porque, nobleza obliga, hubo cosas que no dejo de destacar, y lo más importante es que, cualquiera sea su sucesor, difícilmente pueda dar marcha atrás. 

La Asignación Universal Por Hijo (AUH) ha sido un pilar fundamental para garantizar que los sectores más postergados de la sociedad puedan estar en un pie de igualdad. No es un "regalo", porque los chicos deben concurrir a la escuela, cumplir estrictamente con el calendario de vacunación, y además NO ES CIERTO que las mujeres busquen deliberadamente quedar embarazadas para concebir un hijo y cobrar el dinero. Seamos un poco sensatos. ¿Una mujer va a tener a una criatura en gestación  nueve meses en su vientre, con todas las dificultades que ello implica, con todos los cuidados y recaudos que se necesitan para garantizar un parto seguro, sólo por unos pesos? Yo lo dudo. Permítanme dudar. Ahora bien, otra cosa (que sí podemos discutir), es qué hace la madre con ese dinero que supuestamente le corresponde a las necesidades básicas de su/s hijo/s. Sise gasta la guita en cigarrillos, en un celular nuevo, en ir a la bailanta con su marido o concubino dejando a los niños solos, es harina de otro costal. Porque el Estado no puede estar controlando, caso por caso, a qué bolsillo va a parar la guita que debería ser para que los chicos tengan útiles escolares, vestimenta, alimentos, y todo lo que necesitan. Hay abusos, y muchos. Pero me parece injusto generalizar. El Estado deposita la plata en un cajero automático, no es que va un puntero político a dejársela a la mujer en un sobre por debajo de la mesa. Y la gente no es boluda, sabe todo esto, pero a veces se resiste a comprender que por casos puntuales de madres irresponsables que gastan la AUH para su propio beneficio, se esté implementando mal el programa. De hecho, en los casos detectados y que fueron denunciados, automáticamente ANSES les quitó la AUH e inició acciones penales. 

La Ley de Derechos del Paciente: Por fin, cada argentino tiene derecho a decidir, por su propia voluntad, si en el caso de padecer un cuadro clínico irreversible, desea tener asistencia terapéutica o no. Lo que comúnmente se conoce como "Muerte Digna". Hace dos días, la Corte Suprema se expidió y sentó jurisprudencia por el caso de un joven que estuvo 21 años en estado vegetativo, asistido artificalemente. Su propia familia reclamaba que le desconectaran la asistencia mecánica respiratoria, porque Marcelo Diez,  ese chico que tenía 30 años en 1994 y ayer murió con 51 en una clínica neuquna, no tenía ninguna posibilidad de salir del coma. ¿Alguien se imagina el sufrimiento y el desgaste emocional que es para la familia, el hecho de que un ser querido esté 21 años postrado en una cama, casi sin signos vitales? Esto constituye, en definitiva, respetar la voluntad del paciente. Basta de sufrimiento innecesario, basta de dolor, cuando la medicina ya agotó todas las instancias posibles. 

El Nuevo Código Civil y Comercial: Anoche, antes de redactar estar líneas, "me tomé el trabajo" de leerlo, casi completo, y me parece impecable. Porque es un Código actual, que contempla situaciones que se dan en pleno Siglo XXI y que su mentor Velez Sársfield, ni siquiera imaginaba dos siglos atrás. Facilita el proceso para la adopción. Establece que la vida de la persona humana comienza desde el momento de la concepción (desde luego, la Iglesia se opuso). Introduce la figura de los acuerdos prenupciales, y establece nuevos lineamientos para la disolución del matrimonio (divorcio). Abre "una puerta" a la fertilización asistida. Es un Código moderno, que llevó muchísimas horas de debate, pero que a partir de agosto, en menos de un mes, comenzará a regir. 

El nuevo DNI: Se terminó con esa asquerosa libreta de tapas verdes que reconocía nuestra identidad, pero que se podía falsificar fácilmente, y en la cual una persona que tenía 50 o 60 años tenía la foto de los 18 pegada al citado documento. Ahora es una tarjeta (mucho más práctica), cuesta $ 35, no hay que pagar más sellados en el banco para hacer el trámite, se renueva cada 15 años (es decir que tu foto va a estar relativamente actualizada conforme vayas envejeciendo), y se puede obtener conjuntamente con el Pasaporte. En realidad siempre fue así, solamente que antes el Pasaporte había que tramitarlo en el Centro Documentario de la Policía Federal de la calle Azopardo y ahora lo podés hacer en cualquier delegación del registro de las personas. A su vez, el citado Pasaporte cumple con los estándares de seguridad que requieren los países desarrollados en lo que respecta a los datos biométricos. 

El Matrimonio Igualitario: De todas las medidas que impulsó el Gobierno, ésta fue la que más elogié desde el primer momento. Que los homosexuales tengan derecho a casarse y a cumplir con los mismos derechos y obligaciones de una pareja heterosexual. Homofóbicos abstenerse. Por fin los gays y lesbianas pueden contraer matrimonio, de forma tal que no son "una raza aparte", son personas como vos y yo que eligieron una orientación sexual diferente. Lo que importa es el amor: si un hombre ama a otro hombre, aunque para la sociedad siga siendo un "puto", ahora puede legalizar ese vínculo afectivo. 
 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...