19 de febrero de 2018

Mini vacaciones: dos días en la vida

Hola amigos, retomo el contacto, luego de haberme tomado dos días de vacaciones, que en realidad no fueron tales. Vale decir, que fui a la playa, de nuestra vasta Costa Atlántica, y disfruté del mar, del sol, de la magnífica postal del verano que estaba acostumbrado a ver en la pantalla de la tele. Pero fui "con lo puesto", no en plan de hacer grandes gastos. Dos días en la vida nunca vienen nada mal, diría Fito Páez.

Me encanta nadar en el mar, sentir el movimiento de las olas, ver el instante cuando una de ellas sucumbe y se hunde en el agua, y es entonces cuando sobreviene otra ola encrespada que parece gigantesca, con una fuerza que si estás desprevenido, te tira varios metros desde el lugar donde estabas.

Santa Teresita es algo así como mi segundo lugar en el mundo. Los lugareños son educados, simpáticos, cuidan al turista.  Lo irónico es que, cuando niño, fui seis veces a Mar del Plata, pero era otra Mar del Plata, que prefiero conservar en la memoria, y dejarlo así. No quita que en un futuro vuelva, pero me gusta recorrer el Partido de la Costa, y hacer una parada en cada pequeño pueblo que ha sido bendecido por la naturaleza al contar con unas playas espléndidas. Sin embargo, no debe ser fácil vivir, por citar un ejemplo, en Las Toninas en pleno invierno. ¿Qué carajo vas a hacer? Te morís de angustia o aburrimiento, por eso me quedo mil veces con Lobos. Lo que quiero decir, es que como residencia permanente, vivir en un pueblo que subsiste sólo por el turismo estival no es nada fácil para la economía doméstica.

Cuando pasás el peaje de la Ruta 2, a la altura de Dolores, ya te sentís el dueño del mundo: claro, falta poco para el lugar escogido. Pero está lleno de cámaras, radares, controles de seguridad vial, y es así como aparecen las multas denominadas "cazabobos". Generalmente son por exceso de velocidad. Hace unos tres años, a mi viejo le llegó una multa del Municipio de Tordillo, del cual ni siquiera sabíamos de su existencia. Hacer un descargo personalmente es mucho más caro que abonar la multa, por eso te cagan inevitablemente.

Como no sé manejar, cuando viajo en auto me entretengo viendo el paisaje a la vera de la ruta, mientras devoramos kilómetros. Bastante surrealista, lleno de puestos de quesos caseros, dulces, chorizos. Los carteles verdes, indicando ciudades que jamás había escuchado nombrar. Cuando pasamos por General Madariaga, la primera asociación mental que hice, fue pensar que allí encontraron el cadáver de José Luis Cabezas, en una cava (si no me falla la memoria). Después hay otros pueblos que uno ignora por completo, sólo aparecen cuando tomás la ruta, como Pila o Castelli. El GPS suele fallar, o marcar cualquier cosa, no es la solución mágica. 

Pero llega el momento en que arribaste a tu lugar de descanso, y aunque sean dos días, ya saliste de las cuatro paredes de tu casa, estás con decenas de personas, cada una con su carpa o sombrilla, peleando por una franja de la codiciada arena, donde plantarás tu sombrilla o lo que fuere, un pequeño acampe que sirve de trinchera entre los ratos que vas al mar, que muchas veces se pone peligroso, o "picado", por lo cual hay que tener mucha precaución. Cuando querés acordar, ya es lunes otra vez, y luego de casi cuatro horas de viaje, el auto te depositó nuevamente en Lobos. Quedan las fotos, las selfies, algún souvenir. Y la vida sigue, hasta el próximo verano. Punto final. 



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