22 de febrero de 2018

Mirándose el ombligo en el verano




Como reza el viejo adagio popular, supuestamente para sentirte realizado en esta vida tenés que escribir un libro, plantar un árbol, y tener un hijo. Pues bien, como no tengo previsto tener hijos, y árboles tengo de sobra, me estoy encomendando a la tarea de escribir un libro. En principio, pienso concebirlo con honestidad, dado que voy a hacer una selección de textos que fui escribiendo en este blog. Son más de 1.300 notas, desde 2005 hasta la fecha, y obviamente algunas las considero más logradas o mejor redactadas que otras. En realidad, si es que sale el proyecto, será un "mix" entre cuatro o cinco cuentos que tengo escritos y que nunca vieron la luz, más una antología de este blog. Por eso, insisto en que antes voy a elegir con el mejor criterio posible el material, porque aún si lo deseara sería imposible publicar en papel todo lo que ustedes han encontrado aquí en los últimos 13 años. No me interesa terminar haciendo un mamotreto ilegible y aburrido. Y como uno va cambiando su forma de pensar, muchas veces forzado por la cruda realidad, entonces la candidez y cierta ingenuidad de las primeras publicaciones no refleja mi modo de ver las cosas hoy. Sin embargo, algún posteo de los más antiguos voy a incluir, porque esa persona "fui" yo, y ningún otro. Por supuesto, no esperen la excelencia literaria ni mucho menos, mis aspiraciones son modestas. Y después está el tema más complicado, que es el costo de publicar una tirada de ejemplares. Seguramente voy a tramitar algún subsidio que me ayude a paliar los gastos.

Quizás por el costo que singnifica una publicación en papel, es que abundan muchos blogs dedicados a la literatura, donde personas de todas partes del mundo comparten su prosa o su poesía. En algunos casos, directamente se elige el formato digital por considerar que tiene mayor acceso, y a su vez el lector accede a los contenidos gratuitamente. No obstante, el libro sigue teniendo mayor peso y entidad cultural, me atrevería a decir que es una de las pocas cosas que perdurará en los próximos 50 o 100 años. Los dispositivos para "E-books", además de ser difíciles de conseguir o resultar muy caros, no representan la misma experiencia de hojear las páginas de un texto cualquiera. Lo importante, desde luego, es el contenido, más allá que el modo que elijas para publicar. Si lo logro hacer, sería para darme un gusto personal, pero a su vez, con la expectativa de que alguien lo lea, de lo contrario sería totalmente inútil el esfuerzo económico. Deben ser escritos los cuales generen interés.  En fin, veremos qué posibilidades hay, y hasta tanto aparezcan, voy seleccionando el material que me parece mejor escrito durante todos estos años. Punto final. 

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