1 de febrero de 2018

Verano cruel?

Me reencuentro con ustedes luego de jornadas agobiantes, de muchísimo calor, el cual probablemente continuará hasta la próxima semana. Verano cruel. El verano de 2017 fue más "light", por así decirlo. Pero mientras tenga ganas y el cuerpo aguante, voy a seguir escribiendo aquí, detrás de la trinchera. 

La verdad es que prefiero no hacer ningún comentario político, porque ya la televisión y los diarios se han encargado de hacerlo. Hoy empecé a hacer cobranzas, que de algún modo implica recoger los frutos de cada un mes de trabajo. Sin lugar a dudas, los anunciantes son un gran estímulo, además de los lectores. Por supuesto que uno aspira a más, a tener más publicidades, a mejorar el producto, pero eso se logra paso a paso. Y muchas veces,  la idea que anda dando vueltas por la cabeza surge de la manera menos pensada. 

Quién iba a decir, hace ya 15 años que camino la calle, buscando noticias, tratando de marcar la diferencia, siempre con respeto hacia mis colegas dado que ellos seguramente buscarán lo mismo. Creo que hay demasiados medios en Lobos (si contamos radios, televisión, Internet, y gráfica), por lo cual el mercado publicitario está bastardeado, y es lógico que un comerciante busque achicar costos, pero en tiempos de crisis, vale la pena invertir en un aviso, y no lo digo por mi caso particular, sino en líneas generales. Es probable que este año retome las clases de Inglés, ya que durante muchos años ejercí la docencia, y ahora puedo hacer un taller en algún lugar y ofrecer clases según el nivel que traiga cada persona: básico, intermedio, o avanzado. Aprender algo es como una gimnasia, si lo dejás de hacer por un tiempo prolongado, cuesta mucho más el hecho de recordar y asimilar la gramática, por ejemplo, para poder enseñarla del modo más didáctico posible. 

Así las cosas, siempre voy a tener como prioridad el periodismo, pero voy a aprovechar todo lo que sé, para obtener un rédito que me permita generar un ingreso extra. Con perfil bajo, con humildad, porque uno no puede dejarse llevar por la soberbia y creer que sabe todo. La mayoría de nosotros nos hemos "comido un garrón" alguna vez, porque nadie está obligado a conocer aquello que le es ajeno. Hay que tener convicción y responsabilidad, y suele suceder que durante el verano uno se plantea proyectos, para sacar un mango más, por supuesto, sin estafar a nadie. Tomar todo lo aprendido para transmitírselo a un tercero, es además un gran desafío, sobre todo si se trata de adolescentes. Veremos cómo se plasma todo esto. Punto final.

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