15 de noviembre de 2015

Un debate con final abierto

Domingo por la noche en la ciudad. Estoy viendo los últimos minutos del debate presidencial, y creo que, como dije en otra oportunidad, no torcerá la decisión que cada uno tenga respecto de la intención de voto. Es evidente que cada uno estudió los puntos débiles del ocasional adversario, pero me cansó un poco escucharlo a Scioli machacando con el tema de la devaluación. Y digo esto, porque no es un secreto para nadie que el próximo Gobierno tendrá que devaluar para salir de esta olla a presión. Scioli habla de una devaluación como si fuera una catástrofe, cuando en la década kirchnerista se redujo considerablemente el poder adquisitivo, y se negó sistemáticamente la inflación. Aún así, el actual Gobernador estuvo "filoso" en sus preguntas, en parte porque se dio cuenta que con su discurso habitual no iba a llegar a ninguna parte. Por primera vez, confrontó con Macri directamente, y pudo haberlo dejado en "off side" en un par de situaciones. Pero el niño Mauricio mantuvo la calma en todo momento, no se dejó arriar o -mejor dicho- no se dejó llevar por las chicanas de Scioli, y podríamos decir que el debate tuvo un final abierto. 

Ninguno de los dos se impuso claramente, muy por el contrario, lo único que consiguieron fue fortalecer los votos que ya tenían asegurados en los comicios de octubre, pero sin sumar nuevas voluntades. Estuvieron demasiado guionados ambos candidatos, sabiendo que se ponía en juego una oportunidad inmejorable para llegar con su mensaje a casi todo el país.
 Sin embargo, no dejó de resultar interesante que en lugar de cruzarse en los titulares de los diarios, aceptaran debatir como personas civilizadas que están dispuestas a gobernar. Punto final. 

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...