30 de noviembre de 2015

50 años de rock argentino


Desde hace un tiempo, me he inclinado a escuchar más rock nacional, que yo prefiero llamar "rock argentino". Por supuesto, en mi discoteca personal tengo a próceres del rock de todos los tiempos y mucha música en inglés, pero el rock argento, como no podía ser de otra manera, habla mucho de nosotros, de los que nos pasa o de lo que nos pasó, y no necesariamente deben ser canciones de protesta social. Siempre hay una bajada de línea, un interés por capturar un momento determinado de nuestra historia. Soda, Los Redondos, Charly García (a mi criterio el más grande de todos), Fito Páez, Spinetta, entre otros, le tomaron el pulso a un país en decadencia y compusieron canciones notables. Es que, en realidad, lo mismo han hecho Bruce Springsteen o Bob Dylan en EE. UU. Plasmar en música lo que iba sucediendo, una crónica fugaz pero efectiva, una melodía que se te pega en la cabeza como chicle pero no por sonar en la radio todo el tiempo, sino por la contundencia de las palabras, por poner cada cosa en su lugar. Desde luego que hay música pasatista y no reniego de eso, porque yo también la escucho: Michael Jackson, Madonna, y un puñado más digno de rescatar. 

Lo importante, a mi modo de ver, es distinguir cuando estás escuchando a un tipo que aborda desde su arte una problemática social, de otro que sólo incita a bailar o a cog.. Ambas expresiones son válidas, sólo que para cada cosa hay su momento. Obviamente, la voz nasal de Bob Dylan o del Flaco Spinetta nunca sonará en un boliche, más aún ahora, que la música electrónica ha ido ganando terreno, y las "maquinitas" se imponen sobre los instrumentos tradicionales. Hay algunos hallazgos de música electrónica que son interesantes, pero no me termina de convencer. Yo quiero escuchar algo que me conmueva, que me emocione, o que por lo menos me deje una grata sensación. Como cuando escuchás a Cerati cantar "En la ciudad de la furia", todo un espejo de lo que es (y fue) Buenos Aires. Punto final

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