31 de julio de 2017

Malas compañías

Ultima nota de julio. Un mes bastante duro y ajetreado por cierto, pero lo tomo con calma, quizás como un mecanismo de defensa, el hecho de pensar que al final de un ciclo (un mes o lo que fuere), atravesaste distintas vicisitudes y pudiste lograrlo . Insisto que debemos buscar refugio en aquellas cosas que nos hacen bien, que nos dan placer, porque no vinimos a este mundo sólo a trabajar y a pagar cuentas, sino a darnos la oportunidad de ser felices con lo mucho o poco que tengamos a nuestro alcance. De lo contrario, estamos condenados a vivir al mejor estilo "Tiempos Modernos", de la mecanización del hombre, el antológico filme de Chaplin. 

Por supuesto que hay que trabajar e intentar hacerlo cada día mejor, pero si tenés a tu mujer o a tus hijos y no te queda un momento del día para estar con ellos, vas a entender lo que te estoy diciendo. No es un gesto que merezca un aplauso el hecho de convertirte en una máquina de hacer guita y cagarte en tu familia y en tus amigos.  Y considero oportuno meternos en el "bocho" algo muy simple, que mencioné en otro texto: Todo tiempo pasado fue peor (contradiciendo el popular "Todo tiempo pasado fue mejor"). En todos los sentidos, sería arduo abundar en esto, pero particularmente en Ciencia y Tecnología. Dejemos de luchar contra la nostalgia, de sostener aquella imagen de "El Granero del Mundo" que creímos ser y quizás ni siquiera lo fuimos, porque fue la coyuntura de un determinado momento de la historia. Dejemos de lado todo partidismo, más aún en tiempos de campaña. Si cada uno se dedicara a superarse en lugar de mirar la paja en el ojo ajeno, todo sería diferente, por más que el dólar esté carísimo y los diputados se roben hasta la Casa Rosada. Punto final.

El tiempo no para

"El tiempo es oro", solía decir Henry Ford, el magnate de la industria automotriz que cambió para siempre el modo de trabajar, con...