26 de septiembre de 2017

La sabiduría de vivir "con lo puesto"

Entramos en la recta final del año, y sentimos que el tiempo pasa cada vez más rápido. Vivir intensamente, ese anhelo un tanto utópico, hace que tengamos recuerdos imborrables y que no tomemos el ciclo transcurrido como un mero cambio de número. Está lleno de libros de autoayuda que te van a querer enseñar cómo vivir, todos los días hay conferencias de "motivadores" que te prometen el éxito inmediato. Hay mucho chanta dando vuelta... Lo concreto y real, es que cada uno es responsable de su propia vida, llegado a cierta edad, y es entonces cuando empezás a relacionar costo-beneficio, causa-consecuencia. Por ejemplo: ¿Qué "costo" tiene para mí decirle a alguien la verdad de la milanesa, aunque duela, y qué "beneficio" (si es que cabe el término) puede acarrear? 

La vida no es fácil, porque nos aferramos a cosas sin sentido, y esa ambición desmedida nos genera deudas, tener que estar dos años pagando cuotas, el mal trago de llegar con lo justo a fin de mes, y ambas situaciones las hemos atravesado casi todos los que somos parte de la clase media, si es que todavía existe. Nunca me gustó deberle nada a nadie, tengo cuenta corriente en dos o tres negocios pero aunque sean 100 pesos, no me quedo tranquilo hasta que los termino de pagar. He visto que en Lobos proliferan las financieras: cada uno es dueño de tomar la decisión que desee, yo tendría que estar en una situación de extrema necesidad para recurrir a un prestamista o usurero, y de ninguna manera pienso llegar a ese punto. Siempre va a haber algo que te gusta y que económicamente está fuera de tu alcance. Si bien no vivo solo, tengo gastos fijos como todo el mundo, y de eso me hago cargo yo, es lo que corresponde. Conozco gente con mucha guita que tiene un  aspecto repulsivo,tipos  totalmente desagradables,  y otras personas con menor poder adquisitivo que tienen buena presencia y  se visten bien sin importarles la marca. Por eso, volviendo a lo que mencionaba antes, cuanto menos te aferres a las cosas, más rápido vas a superar el hecho de no tenerlas. Será por eso, quizás, que no entiendo a los coleccionistas, que se empeñan en acumular objetos, en mantenerlos inmaculados, como si fueran trofeos. Joyas, alhajas, relojes importados...¿para qué? ¿Para que el día que te mueras tus familiares salgan a venderlos en esas cuevasque vemos por TV donde "respetan el valor de tus afectos", en Cabildo y Juramento o en la calle Libertad? Por supuesto que vivimos en una sociedad de consumo y no está mal darse un gusto si la plata te lo permite, pero lo principal es tener la mente sana, razonar, no dejarse llevar por los impulsos. Como dice el slogan de la revista Noticias, "entender cambia la vida". Punto final.

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