27 de agosto de 2020

Alguien debe decir basta

Jueves 27. Esta tarde me disponía a ir al gimnasio como hago habitualmente, pero los planes cambiaron en forma abrupta cuando me enteré de una nueva toma de terrenos en Lobos. Fui hasta el lugar, que es el predio de ADAL lindero al Hipódromo, y me dediqué a hacer mi trabajo, que no tiene horario, como podrán comprobar. Mucha presencia policial intentando disuadir a los intrusos, y mientras estaba en el predio viendo cómo la situación parecía irse de las manos, pensaba en que esto ya resulta una práctica habitual, a la cual los lobenses no estábamos acostumbrados. No me caben dudas de que esta gente no actúa espontáneamente. 80 personas no se meten todas a la vez en un terreno porque sí. "Alguien" está operando detrás de esto: no tengo certezas, pero sí sospechas. Toda usurpación es inadmisible, sean cuales fueren los motivos que los okupas pretendan esgrimir. 

Después de un largo "silencio de radio", hoy hubo una funcionaria municipal que se hizo presente, la Secretaria Fabiana Belardi. Está bien que lo haya hecho, pero debió haberse actuado en tal sentido antes, mucho antes. Porque esto dejó de ser una novedad para convertirse en un modus operandi. Hubo "candidatos" que en 2019 hicieron promesas propias de la campaña basadas en las necesidades de los que menos tienen, sobre todo en cuanto a viviendas. Ahora bien, la pregunta es por qué estas tomas de terrenos estallaron en el lapso del último mes de un modo casi sistemático. Y es válido el planteo que se hacen muchos vecinos: Esta gente, ¿Dónde vivía antes? Porque está claro que no permanecían a la intemperie o en situación de calle. Para mí, que suelo analizar los hechos antes de verter una opinión, me resulta bastante confuso. Y además, preocupante, porque lo que va a pasar es que como un grupo lo hizo, el resto se creerá con derecho a actuar de la misma manera. El delito de usurpación es excarcelable, por lo cual nadie irá preso, y quienes hacen estas tomas lo saben. 

Por supuesto que tengo sensibilidad social y sé que muchos vecinos tienen una familia numerosa con hijos muy pequeños. La prioridad deben ser esos chicos, que son los que más derecho tienen a transitar una infancia sin carencias. Pero hay cosas que no cierran: un pibe (20-25 años), con la pala de punta en el Barrio San Roque, intentando cavar un poste para construir una casilla. No fue necesario siquiera un gran despliegue judicial, tuvo que sacar del predio las cosas que tenía y retirarse. ¿Pero quien garantiza que no lo vuelva a hacer? Es una realidad muy dolorosa para todos. 

Próximamente voy a indagar más en esta cuestión. Tengo un par de entrevistas para hacer a algunos referentes políticos. Por supuesto, la más probable es que deslinden rotundamente cualquier responsabilidad, pero yo hace 20 años que hago periodismo y no me van a salir con la vaina. Tampoco busco chivos expiatorios. Yo tengo una versión de los hechos que todavía no la puedo dar a conocer porque no tengo pruebas. Lo que puedo afirmar es lo que dije al principio: esto no fue espontáneo. Sería de una gran candidez e ingenuidad suponerlo. Lo más importante es que el Municipio asuma un rol activo ante las usurpaciones, sean de particulares o no. Esto último es irrelevante, porque lo que está en juego es la calidad de vida de todos, inclusive la de los propios usurpadores que merecen una solución habitacional, porque son lobenses como vos y yo. Pero nunca por la violencia. Si vos actuás agresivamente, el otro redobla la apuesta. Vale decir, que la violencia sólo genera más violencia. A la vista está lo que vimos hoy por la tarde, y lo que puede estar por venir. Punto final.  

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...