18 de agosto de 2020

Cómo se vive la "nueva normalidad" en Lobos

Desde que empezó la pandemia y la cuarentena, siempre me resistí un poco a hablar de "nueva normalidad". Porque me parece un giro lingüístico ficticio: algo es "normal", o no lo es. Muy sencillo. En fin, la cuestión es que hoy reabrieron bares, restaurantes y bibliotecas, por ser el primer día es entendible que no haya habido una afluencia masiva de clientes, además de que un día hábil es distinto a un fin de semana. El protocolo es bastante estricto, con el correr de los días seguramente podremos hacer un análisis más detallado para ver si realmente les conviene a los dueños de los bares abrir en estas condiciones. Porque tenés que pagar empleados, desinfectar periódicamente, establecer turnos..lo cual me parece bien, pero quizás los que le encontraron la vuelta al delivery descubrirán que estaban facturando mejor bajo esa modalidad.

Todo está por verse, y deberá transcurrir un tiempo prudencial para ver cómo evoluciona esto. No obstante, me veo en la obligación de ratificar que Lobos está en fase 4, con lo cual este tipo de aperturas no estarían permitidas. Pero sabemos que para el Municipio esta segmentación por fases no tiene demasiada importancia, los propios funcionarios ya han hecho público ese pensamiento. Pasar por encima de lo que la Provincia establece, es una forma de "puentear" el intrincado laberinto de prohibiciones y permisos. Ahora bien, yo te digo lo que puede llegar a pasar: si dentro de 15 días, más o menos, se registra un nuevo pico de casos en Lobos (ojalá que nunca ocurra), va a haber que dar marcha atrás y pagar el costo político de esta decisión. Si en ese lapso se registra un incremento razonable de casos positivos, o dentro de las previsiones, obviamente es más probable que se pueda seguir avanzando. A mayor cantidad de hisopados, mayor es la probabilidad de que aparezcan nuevos contagios, entre ellos los denominados "asintomáticos". Creo que hay que empezar a mirar el criterio adoptado por municipios vecinos conforme la fase en la que se encuentran, tan simple como eso. Sólo basta con levantar el teléfono y llamar a los otros intendentes, escuchar otras opiniones, si bien la realidad que ellos viven no se pueda replicar exactamente con la nuestra. Si las autoridades han hecho esto y yo no me he enterado, bien por ellos.  

Claramente se ve que la mirada de los funcionarios locales está más orientada a lo que sucede en CABA que en la Provincia. Lo cual es un error, porque no se puede transpolar las medidas tomadas en una ciudad de 3 millones de habitantes, que a una de 40.000. El argumento de que en el Conurbano la gente no respeta la cuarentena, no resiste ningún análisis. Acá hay que hacer las cosas como corresponde, y punto. Pero vamos a verlo desde un lado positivo: hoy por hoy, muchos comerciantes tienen la posibilidad de trabajar casi como lo venían haciendo antes. Irresponsables (gente sin barbijo, etc), habrá siempre, aquí o en cualquier parte del país. Desde el principio, vengo diciendo que esta pandemia nos ha puesto a prueba a todos, porque se requiere una conciencia colectiva. Mucha gente perdió guita o tuvo que cerrar en los últimos cinco meses, no caben dudas de ello. No es momento de buscar culpables o chivos expiatorios, y tampoco es momento para que Macri nos quiera dar lecciones de civismo desde Europa tras haber terminado su mandato con un endeudamiento externo feroz. Punto final.  

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