3 de agosto de 2020

El rock nacional necesita reinventarse, o de lo contrario sucumbirá

El rock, como expresión cultural, hace rato que dejó de ser un gesto de rebeldía contra lo establecido. Supo serlo a fines de los '50, con Elvis, o a comienzos de los '60. Cuando las discográficas descubrieron que fichar músicos de rock resultaba rentable, terminó absorbido por el mercado, también en Argentina. No puede haber mucha rebeldía o espíritu de quebrantar a una sociedad conservadora y autista, entre músicos que se hicieron millonarios. Desde luego, esto no quita que todas las bandas que se enriquecieron con los shows y la venta de discos renuncien a sus fuentes. Los Rolling Stones, si por el dinero fuera, podrían haberse retirado hace 30 años. Sin embargo, cada tanto aparecen con algún material nuevo, aunque pueda sonar a "más de lo mismo". En el último disco (de 2016), los tipos empezaron desde cero: una impecable selección de covers de blues, de aquellas canciones que los influenciaron. 

En el caso de Los Beatles, sabemos que no se separaron por diferencias económicas, sino porque ya la convivencia entre ellos era insostenible. Paul McCartney también es otro ejemplo de un tipo que podría no haber grabado más nada, y disfrutar de la gloria que consiguió como parte de la banda más famosa del mundo. Aún así, vos lo ves sobre el escenario y te da la impresión que realmente disfruta lo que está haciendo, caso contrario no lo haría. Tiene guita suficiente como para siete vidas, pero sigue de gira. El público no es el mismo: ya no hay jovencitas extasiadas que aparecían por doquier como cuando era un beatle, ahora van a sus conciertos gente de la edad de él y algún que otro nostálgico que busca la quinta esencia del rock inglés clásico, que siempre se distinguió del americano (o más precisamene, de EE. UU.)

Podemos concluir que el rock es funcional al sistema, aún cuando luche contra él en casos minoritarios. Qué es lo primero que ansía una banda que ensaya en un garage? Obtener un buen contrato, trascender, alcanzar la fama. Antes no había tanto merchandising, de modo que Eric Clapton, Jimi Hendrix, Janis Joplin, por citar escasos nombres, lograron estar en lo más alto porque la gente que los iba a ver tenía grabaciones caseras, porque funcionaba más el "boca a boca" o la difusión radial, que otros medios más contemporáneos. Se impusieron por su talento, no por haber surgido de un reality show al estilo de "American Idol" o "Operación Triunfo". Creo que ahí está la clave para comprender cómo el negocio de la música fue mutando y cualquiera se considera "estrella del rock" en base a supuestos méritos que poco tienen que ver con lo artístico. Punto final.

Disco recomendado del día: 

Horcas, "La maldición continúa" (grabado en vivo. Sony, 2010)

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