3 de junio de 2015

A quien corresponda le digo...

Miércoles cálido en la ciudad, post-feriado. Hay gente que piensa que los periodistas debemos "inmolarnos" o dejar la vida en cada noticia. Y no es así, lamento decepcionarlos. Somos seres humanos con familia, amigos, pareja, y queremos estar cerca de nuestros afectos como cualquier persona. Y sentimos miedo, o vergüenza como cualquier mortal. Lo que para mí es un hecho, es que no todos están capacitados para ser periodistas. Hay que saber redactar, exponer los argumentos, desmenuzarlos, para que el lector puedar comprender lo que realmente sucedió. Caso contrario, estamos dando un producto periodístico de cuarta, y estamos estafando profesionalmente a quienes confían en nosotros. Pero, como mencioné alguna vez, la gente cree que los periodistas somos jueces, fiscales, o funcionarios. Es frecuente escuchar: "Vos que sos periodista, ¿Por qué no investigás XXXX?". Señora, yo investigo lo que es de interés público, no lo que interesa a Ud. para hablar en la peluquería. Dejémonos de joder. 

Yo puedo tener cara de boludo, pero me doy cuenta de que alguien me pretende "usar" o hacerme trabajar para su propio provecho, buscando publicidad gratis. Este es un negocio como cualquiera, porque de lo contrario tenés que bajar la persiana. La publicidad se cobra en tiempo y forma, y al que no le guste, que se vaya. Ya aparecerá otro cliente más generoso y cumplidor. Los que pagan monedas por un aviso, no me merecen ningún respeto, porque eso significa que tampoco están respetando mi trabajo. Entonces, volvemos al comienzo de esta nota: no somos superhéroes, y de mi parte ni quiero otros individuos que depositen sus frustraciones en mi persona. Vaya a Mesa de Entradas de la Municipalidad y presenten su reclamo, y no me rompan la paciencia. Punto final.

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...